viernes, 8 de agosto de 2008

Zafarrancho en el Parque


Por José Luis Jara El conflicto del parque Villa de Seris pasó de las palabras a los hechos: Alrededor de 50 elementos de la policía municipal, encabezados por el director de seguridad pública municipal, intervinieron para que se empezaran a cortar los árboles secos de este pulmón de la ciudad, se armó la defensa de los ciudadanos, se generó el zafarrancho y el resultado hasta la noche de ayer fue una detenida que fue golpeada, arrastrada y encarcelada y el derribamiento de más de 10 árboles secos. Adriana González, señora que ha participado en otros movimientos sociales, fue detenida, arrastrada, en el suelo y en el aire la jalaron, cuando ella trató de impedir que los trabajadores de la empresa, que fue contratada por el ayuntamiento para derribar los árboles, realizaran su labor. Desde las siete de la mañana, Francisco Salcido, del tribunal ciudadano, recibió una llamada a su teléfono celular, para avisarle que este día (ayer) se derribarían los árboles del parque de Villa de Seris. Pero realmente, fue a las 12 del día cuando empezaron a llegar las cuadrillas de los trabajadores. Al decir del regidor Martín Miranda López, existe un contubernio o un tráfico de influencias en este aspecto, porque dijo que la empresa que fue contratada por el ayuntamiento de Hermosillo para derribar los árboles, el grupo Trasplantes, pertenece al actual director del CEDES, la institución que supuestamente elaboró el estudio de impacto ambiental. En palabras más comunes, se explicó el regidor, esto quiere decir que el director del CEDES es juez y parte, del que se aprovechará porque la empresa Trasplante cobrará 3 mil pesos por cada trasplante. En total se tienen contemplado a 400 árboles y se espera que cobren un millón 200 mil pesos. Todo un negocio en poco tiempo y al amparo del gobierno. A las 12 del día también llegó un trascabo para realizar el trabajo y la gente que defiende el parque se empezó a juntar. Ahí llegó encabezando el operativo el director de seguridad pública del municipio, Ramses Arce Fierro. También llegó un grupo de personas que se dijo a favor del proyecto Musas, quienes alentaron a los policías y empezaron una batalla verbal contra los ciudadanos defensores del parque. En tanto, los trabajadores de la empresa continuaron su trabajo con sierra en mano. Iban custodiados por agentes de la policía municipal, quienes se encargaron de enfrentar a quienes trataran de impedir la poda de los árboles. Desde las rejas En tanto Adriana González fue trasladada a la comandancia sur de la policía municipal. Allí la tuvieron sin agua, incomunicada y en condiciones infrahumanas toda la tarde y parte de la noche, hasta que llegaron las 20 horas cuando, después de insistir, la llevaron a una revisión médica al Hospital General del Estado. En la comandancia, el juez calificador Sergio Chávez dictaminó que la señora Adriana González había obstruido la labor de la autoridad, por lo que la sentenció a pagar 36 salarios mínimos o 72 horas de cárcel. El juez no se dejó entrevistar, ni por las personas que acudieron a ver a la señora González que se encontraba detenida. Por fuera, en el estacionamiento, reportero alcanzó a escuchar su nombre… «…José Luis… soy yo… Adriana… Me lastimaron, me duele el brazo derecho, no me dan ni agua, ni aspirinas, nada… Pedí hablar con el médico y no me dejan… Es un cochinero en las celdas, me tratan con la punta del píe, como si fuera un animal…» El reportero volteó hacía las ventanas de la comandancia, era Adriana González que apenas alcanzaba a asomar parte de su cara. Ella continuó: «Me están acusando de obstruir la labor oficial, me pusieron una multa de 36 salarios mínimos, o sea mil 400 pesos, pero no voy a pagar nada, porque no hice nada. Pedí que viniera Derechos Humanos desde las dos de la tarde y no ha venido. Ahora estoy pidiendo que me permitan hacer una llamada y no me permiten hacerla. Quiero hablar con Bours, hablé al teléfono de Ernesto Gándara y uno de sus ayudantes me dijo que no me podía atender porque se encontraba en una comida y ya no me contestan la llamada». Durante la tarde, el regidor Martín Miranda López del PAN, intercedió por la señora González para que la autoridad le diera un espacio decoroso, que supuestamente se cuenta en cada comandancia, para aquellas personas que no tienen malos antecedentes. Pero tampoco le quisieron ceder ese derecho, denunció. Por la noche, Adriana González fue trasladada al Hospital General del Estado para una revisión médica. Desde ahí entabló comunicación con Radio Bemba donde relató su experiencia tras las rejas: «Me encerraron en la celda, me quitaron mis pertenencias, las celdas en condiciones infrahumanas, no hay higiene, con un retrete detrás de una pequeña barda, de donde se desprende un olor nauseabundo insoportable. El piso sucio…
La solidaridad
A la comandancia sur llegaron los dirigentes del movimiento ciudadano del Parque Villa de Seris. Lucía Castro, Rosa María Olery, el regidor Martín Miranda, quien estuvo en el movimiento desde que llegaron a derribar los árboles, el enfrentamiento en el Parque Villa de Seris y hasta la comandancia sur donde se encontraba detenida la señora González. El regidor dijo: «he sido testigo de un espectáculo muy triste por parte de las autoridades. Se me hace muy triste que las autoridades estén enfrentando hermosillenses contra hermosillenses». Denunció al grupo de gente que llevó la autoridad para que enfrentaran verbalmente a los defensores del parque. Denunció que al frente de ellos se encuentre una persona que está siendo beneficiada económicamente por el gobierno municipal. Se trata, dijo, de Ciria Loustounou, quien se encargó de organizar a la gente que está contra los ciudadanos. «Ellos nos estuvieron provocando todo el tiempo, gritando majaderías para que respondiéramos a la provocación».
Marcha nocturna Por la noche, cuando Adriana González se encontraba en el hospital, un grupo de ciudadanos defensores del parque improvisaron una manifestación por la libertad de la señora González. Partieron del parque Villa de Seris y llegaron a la comandancia sur de la policía municipal, bajo el grito de «Libertad, libertad, Adriana González, libertad». Sin embargo, Adriana González se negó a pagar la sanción y le esperan 36 horas tras las celdas. En tanto, los defensores del parque ahora pelean la libertad de Adriana y se preparan para lo que venga, porque corre el rumor de que las autoridades van a dar palo a quien se oponga a sus políticas.

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