viernes, 8 de agosto de 2008

Rosario Ibarra reclama libertad de Adriana

José Luis Jara

La senadora Rosario Ibarra de Piedra vino a Sonora para reclamar la libertad de Adriana González. Llegó acompañada de Edgard Sánchez del Frente Nacional Contra la Represión y vino con la intención de llevar el caso de los defensores del parque de Villa de Seris a la Comisión de Derechos Humanos del Senado de la república.
Sin embargo, el gobierno del estado supo desactivar la bomba que representaba esta posibilidad, que surgió con la huelga de hambre de la activista social sonorense que llegó a tener cinco días de ayuno en el Cereso de Hermosillo.
El dirigente del PRI, Ernesto de Lucas Hopkins pagó la fianza y la activista social salió libre contra su voluntad.
Doña Rosario llegó a participar en un Foro Estatal Contra la Represión que fue convocado por diferentes organizaciones, toda ellas motivadas a realizar este evento, por las acciones de la policía contra los ciudadanos que trataron de impedir el trasplante de los árboles de este parque.
Pero los organizadores del evento, los del Frente Estatal Contra la Represión, no supieron cuidar la formas y organizaron este encuentro en el auditorio de la escuela de Sociología de la Universidad de Sonora, cuyo nombres es “Gilberto Gutiérrez Quiroz”, el nombre del actual sindico del ayuntamiento de Hermosillo, es decir en el auditorio que le rinde homenaje a uno de los hombres claves de la autoridad municipal que mandó a la cárcel a los defensores del parque.
De esta forma, estos organizadores no supieron medir la potencialidad del foro, por la magnitud que logró la liberación de Adriana González después de 5 días de ayuno.
No comprendieron el significado que alcanzó el hecho de que una huelguista de hambre lograra detener a toda una maquinaria gubernamental. Y lejos de realizar un evento profesional, con las proporciones de uno de los escasos triunfos del movimiento social en Sonora, trajeron a doña Rosario a un auditorio propio para pequeñas exposiciones y asambleas estudiantiles.
Sin embargo, la senadora Ibarra de Piedra, quizás ni se percató de ello. Lejos de entrar a esas eternas cuestiones organizativas, escuchó a uno por uno de las personas y representantes de organizaciones que han sufrido la violación de sus derechos fundamentales.
Acudieron madres de familia que fueron desalojadas por sus deudas al Infonavit, los dirigentes del sindicato de trabajadores de la Universidad Tecnológica, la esposa de Alfonso Chaparro, que se encuentra preso bajo cargos de secuestro, robo y otros, pero que se destacó como dirigente de los trabajadores transportistas que se opusieron al programa SUBA y bloquearon las principales arterias de Hermosillo.
A todos ellos Rosario.
Llegaron de diferentes partes del Estado. Y todos ellos encontraron desorden en la reunión, pues los organizadores iniciaron el evento con una rueda de prensa totalmente desorganizada. Y sin mediar protocolo, cortaron las preguntas de los reporteros y continuaron, como si el evento con los periodistas fuera parte del orden del día de una asamblea.
Al finalizar el evento, realizaron una manifestación que llegó a palacio de gobierno. Ahí, doña Rosario encabezó un acto político, donde dijo que hablaría de espaldas al gobierno, porque ellos siempre trabajan y hablan de espalda al pueblo.
Dijo: tengo tremenda sospecha sobre la lucha del gobierno contra el crimen organizado y el narcotráfico. Ahora se habla de los levantones y ese tipo de actos son los levantones que siempre han hecho en contra de nuestros desaparecidos, y sólo se conocen de aquellos casos en que matan a un policía, un narco o un político, pero nunca informan cuando se trata del levantón de un luchador social. Por ello falta investigar si son ajustes de cuentas o muertes de los escuadrones paramilitares.
Las cosas están terribles en el país. Y no estoy de acuerdo con las comisiones d derechos humanos, porque son un engendro de Salinas de Gortari.

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